XXXIII Zurich Maratón Sevilla (por Luis Oriol)

Llegó mi turno … hace menos de tres años decidí aceptar el reto de alguien muy cercano: “correr logrará ponerte en forma y unirte a mi club te ayudará a encontrar la motivación necesaria”, estas no fueron sus palabras, literalmente, si acaso sería un resumen muy muy escueto de lo que dijo, ;)… y tengo que reconocer que tenía toda la razón.
El domingo, 19 de febrero, conseguí entrar en meta, era mi primera maratón y todo ha sido gracias a estar en este club CAIRS, que se ha convertido en mi familia Sevillana, gracias de corazón a todos su miembros, a los que están y a los que han pasado por él.
Una crónica al uso debería tocar entre otros temas, la dureza de la preparación (16 semanas), los kilómetros que has sumado (seguro que muchos, no los he contado), la soledad de los entrenamientos y los horarios (en muchas ocasiones más allá de las nueve de la noche y en invierno)…..
y así fue más o menos como pasó…

 

El domingo amaneció con más sorpresas de las deseadas que trastocaron la hoja de ruta que tenía en la cabeza y preparada para la XXXIII Zurich Maratón Sevilla.

 

La primera, y muy agradable sorpresa fue conocer a Ana y su marido que se cruzaron conmigo a la salida de casa preguntándome por el parlamento donde pretendían coger el autobús que los llevase a la salida, así que les ofrecí mi coche.

 

Siguiendo el mismo horario y camino que tomé para la salida de la media maratón, cruce el puente del Alamillo con la pretensión de tomar la salida del estadio pero el día de la maratón lo cerraron mucho antes… fallo mío.

Tuvimos que hacer un cambio de sentido en Camas y afloraron unos nervios con los que no contaba. Afortunadamente a las 07:30 conseguimos llegar y encontrarnos con nuestros compañeros.

 

Se repartieron besos, abrazos y ánimos a diestro y siniestro entre los CAIRS y acompañantes de carreras, dejamos nuestras mochilas y nos dirigimos a la salida acompañado de Jero, Josemi y nuestra amiga Ana (Valencia) y con la incertidumbre de la llegada de Juan, tomamos la salida.

 

Con un ritmo que oscilaba entre 5:30 y 5:40, Jero y yo nos separamos enseguida de nuestros compañeros.

 

En pocos minutos nos cruzamos con Oliva y Tania que en bicicleta intentarían captar nuestros pasos en distintos tramos del recorrido. Allí nos sacaron de dudas, Juan iba de 2 a 3 minutos por delante nuestra, imposible de alcanzar.

En patines nos acompañó David que también hizo las veces de paparazzi (la fotos no serán motivo de queja, ni por número ni por calidad).

 

Todo el recorrido fue fantástico, los avituallamientos, como dosifique los geles, la ausencia de problemas musculares y la energía CAIRS que David, Oliva y Tania nos regalaban a cada paso de la XXXIII Zurich Maratón Sevilla.

 

Pero llegó el fatídico kilómetro 30 de la XXXIII Zurich Maratón Sevilla y las fuerzas empezaban a fallar y eso me afectó más en mi ánimo que físicamente.  A Jero le dije que mi ritmo bajaría un poco y así lo hice.

 

A la entrada del parque de María Luisa, cuando barruntaba la idea de caminar, cuál fue mi sorpresa cuando Jero me adelantó, él también las estaba pasando canutas  y no fui consciente del momento en el que yo lo adelante.

 

Justo antes de entrar en la Plaza de España comencé a caminar.  Allí vi a Oliva y sin embargo “NO VI” maravilloso cartel que nos habían dedicado y que tenía justo a sus pies.

 

Continúe andando y posiblemente bebiendo más de la cuenta en el siguiente avituallamiento y después de dos kilómetros volví a correr, aunque  aquello no era correr sino “arrastrarse”, Llegaba a la catedral donde mi Tía me esperaba, así que saque fuerzas y conseguí que me viese ‘correr’ en mi primera maratón.

 

Así continúe, Ayuntamiento, la Campana y la Alameda y a mitad del puente de Calatrava volvía flaquear y a caminar otro ratito, pero Dani y Grego volvieron a darme fuerzas y continúe corriendo.

 

Con la vista del estadio olímpico los ánimos aceleraron mi ritmo a la entrada en el estadio y en los últimos 300 metros de la XXXIII Zurich Maratón de Sevilla corrí más rápido que en el resto de la carrera, que subida de adrenalina provoca el estadio, la meta y el público…

 

Llegue 30 segundos detrás de Tania y Jero a los que vi tras la meta. Jero lo había pasado muy mal y Tania estuvo a su lado y todo me pareció que había salido a pedir de boca.

 

Logramos ver a Juan que también acabo con 4:15 y luego nos rendimos ante el poderío de Michele, Joaquín, Dani Baena y Pedro que están hechos de otra pasta.

A los 20 minutos, llegó Josemi, decidido a correr la XXXIII Zurich Maratón de Sevilla más lento pero “disfrutar del camino”, quien llegó con la nueva compañera de carreras para los CAIRS Ana, muy bien de ánimos, con fuerzas y deseando ver al resto de CAIRS.

No puedo olvidarme de las personas que hicieron conmigo este camino.

La persona que me empujó a esta locura ha estado acompañándome en las carreras, de todas las maneras imaginables, de patinador paparazzi, en bici y corriendo a mi lado animándome con vehemente entusiasmo.
Gracias también, a una pareja con la que he compartido muchas carreras, viajes inolvidables, numerosos grupos de whatsapp y gran parte de los mejores y más divertidos momentos que he pasado en Sevilla… espero que sigan siendo muchos más.
A la siguiente “pareja” además de sumar todo lo dicho antes, le sumó la gratitud eterna de haberse convertido en mis más fieles compañeros de carreras, sin duda las personas con las que más kilómetros he compartido en competición y entrenando por el río.
Un agradecimiento extra a la niña coplera, a la ‘profe’ de vocación, dentro y fuera del asfalto que tanto me ha enseñado y que en una ocasión, además me envenenó con un ritmo que no se mide en minutos el kilómetro sino a golpe de sentimientos, gracias ‘eternas’ que la distancia no mermará.
Este club me enseñó que los kilómetros no son problema que desaparece con el tiempo, que la edad no es un obstáculo, correr “en-juvenece” y que la amistad y el compañerismo es lo más valioso que te da en la vida.
La carrera, magnífica, la organización, excelente, el público entusiasmado con sus corredores y el fin de fiesta en el Wok, inolvidable, no?
El año que viene ya no será la primera vez pero correré con el mismo entusiasmo, lo prometo.
Animo a todos mis compañeros, los veteranos y los que aún no corrieron la distancia, que me acompañen el año que viene, si lo pasan también como yo este año, le aseguro que merecerá mucho la pena.

El próximo año más y mejor. Os esperamos en la próxima edición de la Zurich Maratón Sevilla.

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